presos políticos

Nada nuevo

Por Alejandro González Raga

*Expreso político del Grupo de los 75

El gobierno cubano acaba de anunciar que liberará a Ariel Sigler Amaya y la noticia no puede más que alegrarnos, Ariel está muy enfermo porque nunca debió de estar encerrado, liberarlo no es un gesto de bondad del régimen, es un acto de justicia ajeno a su voluntad, es el recurso extremo al que apelan obligados ante la posibilidad real de muerte en la prisión de otro opositor.

Esta es una realidad que no puede asumir la deteriorada imagen de la “Revolución Cubana” y es la razón que algunos interpretarán en su confusión semiótica, para presentarlo como señales de voluntad de movimiento en el inamovible escenario cubano.

No es cierto, es el mismo juego macabro de siempre con otro tempo y circunstancias. Esto que ahora presentarán como resultado de la mediación cardenalicia, es el resultado de unas apremiantes condiciones que vinculan esta conducta.

En similares condiciones a las de Ariel hay otros muchos, pero el gobierno no los liberara porque su estado aun les permite un poco más de castigo, algunas cuotas mas de celdas solitarias, hambre, sicofármacos y olvidos, y Raúl Castro y sus acólitos van a encargarse de que las tengan. No van a renunciar ahora como no lo han hecho nunca al deleite que le produce infligir sufrimiento a quienes consideran sus enemigos.

No los liberarán sin obtener nada a cambio, la idea inicial es cambiarlos por cinco cubanos presos por espionaje en Miami, pero estos rehenes multipropósito pueden utilizarse con cualquier otro fin. Por ejemplo, la próxima revisión de la Posición Común Europea hacia Cuba o la visita de Mamberti podrían merecer alguno que otro preso.

En las pasadas elecciones españolas Castro decidió deportar cuatro prisioneros, era un buen momento para retribuir al gobierno español su mediación ante Europa y de paso Moratinos podría presentarlo como un logro de su política hacia Cuba.

O sea que no hay nada nuevo en esto, y sería un error dejarnos llevar por la algazara que pueden producir los montajes mediáticos a los que nos tienen acostumbrados y en los que son especialistas.

Estos hombres no son culpables de nada y han sido tratados con máxima severidad desde su llegada a las cárceles, una zona demasiado tenebrosa de por sí, a la cual añadieron normas inusuales de tratamiento, lejanías, aislamientos, regímenes de visitas que no se aplican ni a los peores asesinos y condenas que llegan hasta 28 años de prisión.

No tenemos que pedir su liberación hay que exigirla, no hay que negociar la justicia, la justicia como la verdad no admite términos medios, ser parciales es ser injustos y ser tibios es ser cómplices, admitir este goteo de “liberaciones” es inmoral porque esa conducta conduce a confundir a inocentes con culpables y lo execrable con lo virtuoso.

La libertad incondicional de todos debe ser la exigencia y cualquier otra jugada debe ser vista como lo que es: un recurso para ganar tiempo, contribuir a ello es oxigenar ese régimen, es colaborar con el abuso.

La liberación de Ariel nos alegra a todos, pero la liberación de todos estoy seguro que será lo único que alegraría a Ariel.

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s