Cuba

En #Cuba, la pirámide social está invertida

 

Por Iván García (*)

En la isla, profesionales de nivel han descolgado sus diplomas de la pared y laboran en carpetas de hoteles o como barman, camareros, taxistas y maleteros, entre otros oficios donde se obtienen divisas.

Un buen ingeniero gana algo más de mil pesos (38 dólares), en caso de que reciba estimulación en moneda convertible. De no ser así, su salario no supera los 30 dólares.

Pese a la ampliación de las actividades permitidas para trabajar por cuenta propia, la gente prefiere hacerlo por “la izquierda”, ilegalmente. Para ahorrarse los impuestos estatales. Renato, 41 años, neurocirujano, cuando por las mañanas va camino del hospital, usa su coche como taxi.

“Me arriesgo, pero entre la ida y el regreso me busco un dinero extra”, apunta. Otros como Adrián, 39 años, ingeniero en telecomunicaciones, lo obtiene reparando teléfonos móviles.

Y le va viento en popa. “Gano un promedio de 200 pesos convertibles mensuales (180 dólares). Estoy pensando dejar de trabajarle al Estado y concentrarme sólo en ese negocio. Como ingeniero, devengo un salario de 500 pesos (20 dólares) al mes y me exigen demasiado”, dice Adrián.

Ante la avalancha de celulares y ordenadores, los informáticos y especialistas en telefonía móvil están desbordados. Y pagan bien. Yuri, 28 años, informático, hace tres años abandonó su empleo en una oficina para ejercer por su cuenta, sin permiso.

Yuri hace de todo. Construye ordenadores o los repara. “Craquea” software y vende cuentas clandestinas de correo electrónico y contraseñas para navegar ilegalmente por internet.También diseña páginas web y es uno de los encargados de un sitio de ventas donde usted puede encontrar desde un aire acondicionado made in USA, hasta la última versión de un portátil de Apple.

Ante los bajos salarios de casi todos los profesionales y su escasa proyección de futuro, muchos han optado por dominar oficios bien remunerados en la Cuba del siglo 21.

Debido al deterioro de más del 60 por ciento de las viviendas en la isla, prolifera una tropa de albañiles, plomeros (fontaneros), electricistas, carpinteros y pintores privados.

Eladio, 54 años, no se queja. “Hace siete años dejé de laborar en una empresa constructora en la que nunca gané más de 800 pesos al mes (35 dólares). Desde que soy albañil por mi cuenta, mensualmente me busco entre 300 y 400 pesos convertibles (280 y 360 dólares)”.

También los mecánicos automotrices hacen zafra. Cuba es el museo de viejos autos americanos más grande del planeta. Y para mantenerlos rodando, los mecánicos han desplegado todo su ingenio. Eso es lo que le sobra al exprofesor Roberto, 56 años.

“Estoy entre los mejores”, dice. No alardea. A simple vista, su nivel de vida, ratifica que tiene altos ingresos. Por sus manos han pasado decenas de modelos salidos de los talleres de Detroit en la década 1940-50.

El sueño de Gilberto, 48 años, obrero, es que sus hijos se gradúen de carreras universitarias. Pero tiene serias dudas. “Si éstos viven con mil sacrificios, entonces prefiero que ellos aprendan un oficio que les proporcione dinero con el cual puedan vivir desahogadamente”..

De seguir la actual situación, seguirá siendo natural ver a médicos de taxistas, arquitectos de barman en un hotel, ingenieros arreglando celulares o maestros reconvertidos en mecánicos de autos. 

(*) Iván García es periodista independiente en Cuba. Escribe para
El Mundo/América y mantiene el blog Desdelahabana.net.

Foto: Robert Caplin

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