Activismo Digital, blogs, Blogueros

"El gobierno cubano está ansioso de quitarse la molestia de las voces independientes en la blogosfera"

Entrevista con Ernesto Hernández Busto, editor del blog de asuntos cubanos ‘Penúltimos Días’



Ernesto Hernández Busto es el autor del blog Penúltimos Días, referente en la blogosfera cubana y objetivo de constantes ataques por parte del régimen castrista. Hace algunos días anunció una nueva etapa de reflexión y cambio en cuanto a la bitácora que conduce desde hace cinco años. En la entrevista concedida a este blog, Hernández Busto avanza algunos detalles sobre el futuro de su blog ante el cual, afirma, se está considerando la entrada de nuevos inversores para presentar un proyecto renovado. Asimismo, analizamos otros asuntos referentes a la situación actual de la blogosfera cubana, sobre sus retos y sus riesgos.


Hace unos días anunciaba un nuevo rumbo para su blog. ¿Por qué y qué decisión ha tomado al respecto, si es el caso?
Los lectores del blog respondieron a esa especie de grito de alarma que colgué el otro día. En una semana, y sólo por vía PayPal, hubo donaciones por casi 500 euros. En cuenta y cheques personales se recaudó otro tanto. En las actuales condiciones de crisis, yo creo que es un esfuerzo importante que merece ser agradecido. Yo no pretendo vivir del blog, simplemente trato de compensar una parte de las horas
de trabajo que le dedico. Creo, entonces, que vale la pena cumplir los cinco años en julio y apostar por buscar inversores y publicidad para que el financiamiento no recaiga por completo en las donaciones
personales. Pero ningún proyecto de estos está destinado a durar eternamente. El agotamiento también te pasa factura y hay que saber retirarse a tiempo de Internet. A diferencia de hace cinco años, ahora
PD está bien acompañado en la blogosfera cubana. Muchos blogs, dentro y fuera de Cuba, hacen un notable esfuerzo por mantener informados a los cubanos de la isla y comentar la actualidad cubana. El tuyo, entre
ellos.

¿Cuáles son los costes personales y profesionales en la labor de un blog incómodo que ataca a la dictadura más protegida de la historia reciente?
No me gusta el papel de víctima, pero hay costes, sin duda. También hay estímulos. Contaba con ambas cosas, así que no me toman por sorpresa. Creo que he postergado demasiado tiempo algunos proyectos
creativos en nombre del activismo y del periodismo, elementos que antes sólo eran preocupaciones secundarias en mi curriculum profesional. Evito convertir el blog en una plataforma de autopromoción, pero luego de cierto tiempo es inevitable que se convierta en carta de presentación. Esa contradicción no irresoluble es el verdadero meollo del problema del coste personal, más allá de ataquitos, pullas, críticas abiertas y el obligatorio “pacto de exposición” que implica llevar un blog más o menos conocidos durante
tanto tiempo.

¿Cómo valora la incidencia de los blogs del exilio en el interior de Cuba?
Son la ventana abierta al mundo de la información sin censura. Un servicio cada vez más necesario, pero con escasa incidencia real en la vida cotidiana del cubano.

¿Qué iniciativas, des del ámbito de la red, puede implementar todavía el exilio cubano para contribuir al cambio definitivo en la Isla, es decir, el fin de la era Castro?
El “cambio definitivo” en Cuba, creo, no vendrá de los nuevos medios, ni siquiera de la información que éstos le faciliten al ciudadano promedio.

Algunas voces dicen que Internet no tiene necesariamente un efecto sistemáticamente liberador ya que los regímenes autoritarios siempre encuentran la forma de reprimir. ¿Qué opina de estos análisis?
Entre el ciberutopismo y el realismo extremo, creo que en el caso cubano hay razones para un optimismo moderado. Llevo algún tiempo siguiendo con atención esos debates que mencionas, e incluso he
publicado muchos de ellos en PD. Yo creo que Cuba no es el escenario de una ‘revolución Facebook’, por resumirlo en una etiqueta, pero tampoco un buen ejemplo de control absoluto. Hace algún tiempo escribí sobre ese asunto en EL PAÍS (“Los límites de la ciberdisidencia”), y me criticaron por pesimista. Sigo creyendo que tanto los bloggers cubanos más emblemáticos (la propia Yoani Sánchez, por ejemplo) como
sus censores pecan a veces de un exceso de optimismo: aún no conocemos muy bien cómo es que ciertas informaciones se convierten en detonadores de movilización social. Mientras pensamos sobre el asunto, vale la pena no cerrar los ojos ante otras virtudes de la Red: su capacidad de denuncia casi en tiempo real, su potencial organizativo, su capacidad para desarrollar el tejido erosionado de una sociedad civil, o para reparar canales de diálogo de un exilio cubano que antes estaba mucho más dividido que ahora…

La bloguera y abogada Laritza Diversent ha advertido que el régimen está preparando el terreno para emprender acciones contra los blogueros críticos. Recientemente se ha denunciado una agresión contra el bloguero e historiador Miguel Iturria. ¿Estamos ante una posible escalada de nuevos métodos para silenciar la blogosfera alternativa interna?
Leí el artículo de Laritza. Y creo que el gobierno cubano está ansioso de quitarse la molestia de las voces independientes en la blogosfera. Pero ahora mismo la correlación de fuerzas no es favorable para un acto represivo a gran escala. Vale la pena advertir, por supuesto, de los riesgos de una ola represiva, pero debemos tener cuidado con el síndrome de “Pedro y el lobo”: la opción debe ser la denuncia puntual; exagerar el riesgo por anticipado puede debilitar luego el escenario ante una amenaza real.

Regresando a la cuestión sobre el futuro de Penúltimos Días, usted dijo que quería convertir el blog en una empresa, pero que por el momento esto es algo inviable. Está claro que bloguear supone una inversión de tiempo y esfuerzo personal, muchas personas leen ahora antes un blog que el periódico para según qué temas. Pero, ¿es un servicio para el que nadie está puesto a pagar?
PD es una empresa. Que por cierto, está considerando ahora mismo la entrada de nuevos inversores en un proyecto renovado. Pero no quiero que esos nuevos inversores me obliguen a modificar el proyecto, sino
que apuesten por el futuro de un medio independiente cuyo lector ideal ahora mismo padece serias limitaciones de acceso. El futuro de los medios en Internet no pasa tanto por el pago o suscripción como por la colaboración. No se vale que nos pasemos todo el tiempo pidiendo un cambio de régimen para Cuba y defendiendo las virtudes del capitalismo y luego nos escandalicemos cuando el editor de un blog nos recuerda que en el capitalismo la independencia se garantiza con colaboraciones monetarias o un sistema de micropagos de los lectores. Estamos demasiado acostumbrados a la cultura de lo gratis o del periodismo
subvencionado –incluso con las mejores intenciones. Hay ahí una contradicción que espero no sea insalvable.
Recuerdo que hace años cuando puse el botón de PayPal mucha gente me criticó por ello. Hoy casi todos los blogs cubanos (incluidos varios de aquellos que me criticaron) tienen el dichoso botón en sus portadas
virtuales.

Yo creo que hay personas dispuestas a pagar por consultar la información diaria y el archivo de PD. Lamentablemente, aún no son la mayoría. Pero si usted quiere que le donen algo, tiene que insistir y
convencer, por molesto que le resulte a algunos.

¿Cuál considera que es la función principal de un blog y qué normas del periodismo tradicional puede saltarse un bloguero o no puede? Si la forma de hacer periodismo es otra hoy que ayer, ¿llegará el momento en que las normas del pasado serán un corsé realmente incómodo?
No me gusta mucho hacer teorías sobre estos temas, pero he usado varias veces las metáforas del DJ de las noticias, o del “curator”, en el sentido anglosajón. Odio los feeds mecánicos, creo que detrás de un
conjunto de links debe haber una idea más compleja de la información. En la práctica, PD resume mi idea de lo que debe ser un blog: un espacio que a veces se confunde con el periodismo y otras sencillamente muestra la cocina del periodismo tradicional o hace una crítica abierta del mainstream media. Hay que saber jugar en ese filo.

Saber ser responsable, y saber arriesgarse a veces para crear un estilo propio. Yo trato de comprobar toda la información que publico, porque me juego la credibilidad del medio. Pero he cometido pifias, como todo el mundo. En ese caso, no hay nada mejor que rectificar públicamente. Y pronto. Es una de las grandes ventajas de los blogs sobre el periodismo tradicional: se rectifica más rápido.

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