Uncategorized

Corzo: "En Cuba, salvo un viraje brusco, no hay posibilidad de una lucha armada por parte de la oposición"

Pedro Corzo, periodista e investigador cubano, preside el Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo. La institución ha producido desde 1999 decenas de documentales y libros en los que se recogen las luchas contra el régimen castrista desde 1959 “y hasta que termine el proceso”, apunta. El Instituto se encarga de recopilar testimonios directos de los acontecimientos que tienen que ver con la lucha civilista y pacífica así como de la lucha armada contra la dictadura de Fidel Castro. Para hablar de todos estos aspectos nos encontramos en la Librería Universal de la Calle 8, “el mejor rincón de Cuba que tiene Miami”, defiende con convicción el periodista.

¿Con qué propósito y cuándo se fundó el Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo?
La idea del Instituto de la Memoria Histórica contra el Totalitarismo toma cuerpo en Miami en 1997, año en el que se conmemoró el 30 aniversario del cierre del presidio político de Isla de Pinos, una de las más emblemáticas cárceles de la Isla. Posteriormente, en 1999, a un grupo de expresos políticos se nos ocurre crear una institución que no estuviera dedicada a establecer proyectos sobre cómo producir el cambio político en Cuba sino que se preocupara de recoger el proceso de lucha contra el gobierno totalitario, más allá de las estrategias que cada grupo pudiera tener. El compromiso nuestro es, por medio de testimonios directos de personas que participaron y que siguen participando en la lucha, recoger todo lo que se haya producido desde el momento en que se inició la lucha en el propio 1959 hasta el día en que concluya. Es por esto que en el trabajo de la memoria histórica encuentras fases civilistas, como fue la protesta del dirigente sindical David Salvador cuando el régimen totalitario trató de controlar ese movimiento; también la protesta civilista del comandante Huber Matos, o la de José Ignacio Rasco, y la del expresidente cubano Manuel Urrutia Lleó, que fue depuesto por un golpe de Estado protagonizado por Fidel Castro el 14 de julio de 1959. Pero también recogemos la lucha armada y vamos al intento de levantamiento que se organizó en Pinar del Río el 13 y 14 de agosto de 1959, los alzamientos que se van produciendo a través de toda Cuba, y la lucha clandestina que se va generando en el país. Ese es el fin del Instituto, recoger la lucha pacífica cuando se inició el proceso hasta que termine y recoger la lucha armada en el tiempo en el que la lucha armada ocupó un escenario importante a favor de la democracia en Cuba.

Sin distinción.
Nosotros no hacemos distinciones ni de individuos, ni hacemos distinciones de estrategias, tratamos de recoger los testimonios de todo el que actuó en contra del régimen totalitario. Somos sectarios en un aspecto: recogemos la historia de la lucha contra el régimen totalitario como dice el nombre del Instituto, o sea, la visión o versión que pueda tener el régimen… esa es su versión, nosotros tenemos los testimonios directos de personas que enfrentaron ese régimen.

¿Y esta línea les puede haber traído críticas?
Como tuvimos la suerte de identificar el instituto como el Instituto de la Memoria Histórcia Cubana contra el Totalitarismo realmente las críticas no tienen sentido porque el propio nombre de la institución lo aclara: contra el totalitarismo. Podría tener sentido una crítica si tuviéramos otro nombre y hubiéramos omitido el término contra el totalitarismo. Pero está allí, por lo tanto, está implícito que nosotros sólo recogemos una visión del proceso, no de todo el proceso en conjunto. A veces por supuesto aludimos a acciones del gobierno que motivaron, a su vez, acciones de la oposición. Trabajamos básicamente con la memoria oral, con entrevistas a personas que participaron en la lucha y que siguen participando. Tenemos entrevistas a gente que está en Cuba en este momento participando en el proceso de confrontación, documentales sobre Orlando Zapata Tamayo, sobre Porfirio Ramírez, que fue presidente de la FEU y que sí fue un luchador violento. No discriminamos estrategias, lo único que recogemos es la lucha contra el gobierno.




¿No se han propuesto revisar o replicar la versión de la historia reciente de Cuba que ofrece el régimen castrista? ¿Cuál es su opinión del trabajo historiográfico que se hace desde la Isla?
Lo que sale de Cuba es una versión oficial, por lo tanto va a responder a los intereses del gobierno y eso es así en cualquier sociedad donde se impulse de forma oficial la investigación histórica. Así que te puedes imaginar cómo será esa versión oficial en un régimen autoritario en el que el investigador no disfruta de la más mínima libertad. Los historiadores cubanos realizan una investigación, pero independientemente al resultado real de esa investigación tienen que exponer el resultado que el régimen quiere. Si el investigador llega a la conclusión de que el gobierno actuó mal en determinada situación no puede expresarlo porque está trabajando con recursos del gobierno, que va a publicar el trabajo. Pero a parte de eso, si él aun sin publicarlo, hace de conocimiento público su conclusión está sujeto a represalias por parte del gobierno. La mayor parte de las versiones oficiales del régimen totalitario tienden a ocultar todos los abusos y excesos. Hace varios años, por ejemplo, se publicó un libro de fotografías sobre los 30 años de la Seguridad del Estado. Entre esas fotos hay un número grandioso de personas fusiladas y en ninguna se explica, así que cualquiera puede pensar que esa gente no fue fusilada, que murieron del corazón o de cualquier circunstancia. Pero en realidad muchos fueron fusilados. Otro punto es que el gobierno cubano tiende en su historias oficiales a descalificar moralmente a los individuos que se le han opuesto. Nosotros no hacemos eso, en principio creemos que esa persona que defendió al gobierno lo defendió porque creía que el gobierno iba a resolver los problemas de Cuba y eso lo demuestra el hecho de que muchas de las personas que en su momento fueron perseguidores nuestros, que nos cayeron atrás, que nos arrestaron y hasta mataron compañeros nuestros, con los años se viraron al gobierno y algunos de ellos guardaron años de prisión. El gobierno trata de desacreditarnos, nosotros no tratamos de desacreditar a nadie, evitamos todo lo más posible los calificativos. Simplemente contamos los hechos.


En España la lucha armada contra el franquismo está, según cómo, bien vista, ¿por qué no la lucha armada contra el castrismo, si hablamos de dos dictaduras?
Creo que hay que hacer dos distinciones. Una cosa es haber luchado contra la República -con la que yo hubiera estado, está claro- y otra cosa es haber luchado contra Franco. La de Franco fue una dictadura sin pelos en la lengua, no daba espacios políticos e impedía al ciudadano que produjeran cambios en su país y el ciudadano se vio obligado a recurrir a la violencia. Lo mismo ocurrió en Cuba. En Cuba el régimen de Castro no dejó espacios políticos, no permitía el ejercicio político libre. Entonces la gente se vio obligada a recurrir a la violencia. La propia declaración de los derechos humanos reconoce en sus 32 puntos que los pueblos tienen derecho a recurrir a la rebelión y las rebeliones no se hacen con trompetillas. Lo reconocía hace pocos días una relatora del Consejo de Naciones Unidas, en cuanto al caso de Siria, planteando que los sirios estaban recurriendo a su derecho a la rebelión. Creo que en todo esto hay que mirar las circunstancias históricas, las costumbres, hábitos y tradiciones de un momento histórico determinado, y las posibilidades que permite el grupo en el poder de que los ejercicios políticos electorales sean libres. Ni Franco lo permitía ni lo permitía tampoco Fidel Castro. Por lo tanto, desde mi perspectiva, y recurriendo a una vieja tradición cubana como es la lucha armada, como lo es también una vieja tradición española, cuando la gente vio que no había espacio para más recurrió a lo único que tenía a mano, la violencia, que siempre es lamentable. La violencia siempre es lamentable porque ocasiona y genera un número grande de víctimas que muy fríamente hoy llamamos daños colaterales. Realmente es un término vergonzoso porque mueren muchas víctimas inocentes y muchos niños en procesos de confrontación armada. Pero en mi opinión los verdaderos culpables de que en un país se poduzca una rebelión armada son los gobiernos que no dan espacios a su pueblo y a la oposición a manifestarse cívicamente.


Te pongo el ejemplo de Colombia. En ese país no hay justificación para que tenga que haber una lucha armada porque hay espacios políticos en los cuales la oposición se puede expresar. En España no hay espacio para una lucha armada tampoco. ¿Pero qué tú le puedes decir a un sirio cuando en Siria hay un Bashar al Asad haciendo todo lo que hace? Hay que respetar las estrategias que cada pueblo asuma y las responsabilidad que cada persona asume cuando decide enfrentar de alguna manera al poder que lo oprime. Yo respeto mucho eso, no promuevo ningún tipo de estrategia, digo que cada situación, cada país, cada espacio histórico tiene sus demandas y sus exigencias.

¿La lucha armada puede ser una opción para Cuba o esa solución ya se enterró?
Yo creo que no, que lo que se dio en los años 60, 70 y avanzados los 80 ya no existe en Cuba. Hay un gobierno que ha logrado vincularse estrechamente a la sociedad, oprimirla completamente, como una especie de pulpo que tiene múltiples tentáculos y ha logrado extenderlos a todas partes. Hay un cuerpo de Seguridad del Estado y de contrainteligencia muy capacitado para un proceso de lucha armada, que demanda otras condiciones. Creo que la ventaja de la lucha cívica hoy es que no hay nada oculto. La Seguridad del Estado puede decir lo que le dé la gana, porque aunque no tenga elementos hará de todos modos lo que quiera hacer. Lo vimos con la gente de la Primavera Negra. No creo que en Cuba existan condiciones para un proceso de lucha armada porque hay unos controles de seguridad que en nuestra época no existían. A parte, el país no está preparado para una confrontación bélica. No lo creo, no porque le falte a los ciudadanos y opositores la dedicación y la voluntad o lo que tú quieras, todo lo contrario, creo que le sobra. Pero cualquier proceso político demanda una serie de condiciones, como dirían los marxistas, objetivas y subjetivas. En mi opinión, en Cuba, salvo que se produzca un viraje muy brusco en el equilibro político en el país, en este momento no hay posibilidad de una lucha armada, por parte de la oposición.




Antes mencionaba que el régimen cubano es una especie de pulpo con múltiples tentáculos que ha logrado oprimir por completo a la sociedad cubana. Su aparato de contrainteligencia es amplio y reconocido. El Instituto presentará próximamente un libro sobre el espionaje castrista en Estados Unidos. ¿En qué punto está actualmente este espionaje cubano en el exterior?
El régimen cubano, por varios factores, siempre ha tenido a Estados Unidos como su primer enemigo y su primer interlocutor. Nunca le ha interesado discutir y debatir con la oposición cubana. Para el gobierno la oposición es dependiente del gobierno de Estados Unidos. Pero esto no es así. La oposición es real y directa, como la que en su momento hubo en España contra Franco y no tiene nada que ver con lo que pueda haber fuera del país. Ya Fidel Castro desde la Sierra Maestra aseguraba que cuando triunfara la Revolución iba a luchar contra su verdadero enemigo, Estados Unidos. El gobierno cubano siempre ha tenido como primer objetivo desestabilizarlo, como trató en los años 60 impulsando la violencia de grupos de afroamericanos discriminados en este país, a grupos violentos en América Latina, en Puerto Rico, grupos estudiantiles extremistas, algo que llamamos la subversión totalitaria castrista. A la vez tenía espías en Estados Unidos. En el libro que vamos a presentar en breve se recoge cómo desde 1959 hasta el momento el régimen ha tenido ubicados no uno y dos sino muchísimos espías, que vienen a vivir aquí normalmente sin ningún tipo de actividad hasta que un día les mandan que actúen de tal manera y luego más nunca los vuelven a molestar. Son instrumentos que ellos tienen por razones ideológicas, económicas o de chantaje sentimental, y que hace que el gobierno cubano pueda manejar y controlar a personas que están fuera de la Isla. El gobierno cubano nunca va a descansar en su intento de desestabilizar este país y cualquier país importante que en alguna medida pueda beneficiarlo o afectarlo. España es otro candidato del gobierno cubano. ¿Acaso no apoyó a la ETA? El gobierno de Cuba tiene el espionaje como una forma más de protección, defiende la divisa de que  estar a la ofensiva te puede proteger y salvaguardar. Ellos no esperan ser atacados, ellos atacan primero, siempre verás que es así en la historia reciente de Cuba.

Y esas redes se extienden…
En Barcelona y Madrid, cuando un grupo de cubanos de la oposición van a protestar por lo que pasa en Cuba, frente al consulado o la embajada, siempre aparece un grupo de gente en contra de esas personas que están protestando en contra. Aparece por obra y gracia un grupo de personas que no tienen ocupación ninguna. Ese día están para eso. El gobierno cubano tiene algo que se ha calificado como un clientelismo político, ya que durante décadas Fidel Castro recibió miles y miles de millones de dólares de la URSS, que se utilizaron para crear este clientelismo. Por ejemplo, tú conocías a un diplomático cubano y te invitaba a viajar a La Habana donde eras atendido por el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) y empezaban a detectar, a estudiarte, a ver en qué medida ellos te podían usar y en qué medida, sin que tú te dieras cuenta, les podías ser útil. Apreciaban si eras una persona de valor personal y entonces te podían dar una misión directa, o bien apreciaban si eras una persona común y corriente, pero por lo menos si les podías servir de correo. Ese clientelismo político, de invitarte a La Habana o Varadero, hacía que regresaras a tu país hablando maravillas del gobierno cubano. Si eras periodista, un día te podían sugerir que escribieras un artículo hablando mal de algún exiliado. Al ser una persona ya comprometida, porque te sacaron fotografías o porque te habían invitado cuarenta veces a comer, querías que te siguieran invitando, y podías aceptar o no la sugerencia. En esa situación hay miles de personas que viajan a Cuba. Usan premios o inventan por ejemplo el congreso de bloggers en La Habana. Ellos costean el congreso y te invitan y te dicen que te van a dar el premio y te publican diez libros.

¿En qué proyectos trabaja ahora el Instituto? 
Tenemos varios proyectos inmediatos. Estamos trabajando en dos libros. Por un lado, Cuba confrontación: una lucha contra la desesperanza, que va a ser un libro en varias partes, porque sería extremadamente voluminoso. Otro proyecto se centra en lo sucedido en los años 60 y 70, cuando, mientras el gobierno cubano exportaba la Revolución, un número importante de cubanos, algunos independientes y otros trabajando con organismos norteamericanos, combatieron el comunismo en el Congo, en Venezuela, en Vietnam, en El Salvador, en Guatemala… Tenemos el proyecto de hacer un documental y un libro de esos cubanos que lucharon contra el comunismo en el mundo entero a la vez que el régimen de Fidel Castro mandaba a su gente a luchar contra la democracia.

Texto & Fotos @joanantoni70

Para saber más:


Para conocer más sobre el trabajo del Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo, visite el canal de Youtube donde se publican documentales, entrevistas y eventos.


Sitio web del Instituto

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s