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Garrincha: "En Cuba siempre hay algo que está generando cuotas de absurdo"

Gustavo Rodríguez, Garrincha, es uno de los caricaturistas más populares de la escena actual cubana. Sus caricaturas sobre Fidel Castro, que empezó a publicar a partir de 2006 -aunque nos cuenta que guarda algunas que hizo clandestinamente en el pasado en Cuba-, aparecen periódicamente en varios medios como El Nuevo Herald, Martí Noticias o Cuba Encuentro. Lo sacamos de su estudio y hablamos con él una tarde en Miami sobre el humorismo gráfico cubano, el trabajo de hacer reír sobre una dictadura de la que se es víctima, así como de sus asignaturas pendientes.


¿Cuál ha sido según tu punto de vista el impacto de la evolución política del régimen castrista en el humorismo gráfico cubano?


Por una parte lo ha perjudicado y por otra lo ha beneficiado. Primero déjame aclarar una cosa. Por lo general, cuando se habla de humorismo gráfico, hay una tendencia casi inevitable en pensar en humor político y, dentro del humor político, el humor que se hace para la prensa. Desde principios de la Revolución se extendió el precepto, la teoría o la intención de que se podía hacer humor desde el poder. El humor no puede estar nunca con el poder, no hay manera de que el humor pueda estarlo, porque estar con el poder significa alguna limitación. El humor tiene que tomar distancia para lo que sea, para criticar, reflexionar, olvidarse, hacer reír o pensar, y eso no es posible hacerlo desde el poder y se nota. Los intentos por intentar justificar o argumentar de que sí hay un quehacer humorístico considerable son intentos patéticos por tratar de justificar el hecho de que tú puedes hacer humor con toda libertad. Puedes hacer humor, humor erótico, general, puedes hacer un humor costumbrista siempre y cuando no utilices un símbolo o hagas alguna referencia al gobierno cubano o a alguna de sus figuras. O a lo mejor ni siquiera estás haciendo la referencia, pero en ese momento pasa algo y entonces eso que has hecho, de buenas a primeras, no es conveniente publicarlo o te lo editan. O sea que el hecho de que la Revolución cubana haya dado muy poco espacio real para la crítica y el pluralismo significa que solamente vas a poder hacer un sólo tipo de humor, de humor político quiero decir.

Y Fidel intocable…
Hacer una crítica, aunque no te estés burlando, de algo que haya dicho un ministro o Fidel o Raúl eso en Cuba era impensable. Entonces no hay manera de que me puedas decir a mí de que sí, de que tenemos espacios para la crítica. En realidad no los hay. El otro argumento que han usado siempre algunos caricaturistas cubanos que han defendido esa postura desde el punto de vista revolucionario, es asegurar que en otros países es peor. Pero no dicen que “problema de muchos consuelo de bobos”. A mí no me importa que en China haya censura o que en el otro lugar metieran preso al otro. Yo quiero tener mi espacio, eso nunca ha existido en Cuba. Ojo, otro aspecto que ha influido mucho en el humor de la prensa en Cuba es que en la Isla es muy común que las personas que tienen responsabilidad editorial no siempre son periodistas o no tienen una formación periodística. Ellos son ante todo miembros del Partido [Comunista de Cuba], la gran mayoría. Eso condiciona a la persona cuando tiene que editar o evaluar tu material. Por eso yo pienso que, viendo las cosas desde un punto de vista tradicional, el humorismo gráfico cubano se ha afectado. Es curioso porque a los mismos caricaturistas les cuesta un poco de trabajo reconocer que en Cuba no tienen su espacio, la gente se va acostumbrando. A mí una de las cosas más patéticas, y con la que yo disfrutaba mucho cuando estaba en Cuba, es que a veces nos reuníamos dos o tres caricaturistas que teníamos confianza entre nosotros y nos poníamos a hablar de las caricaturas que hubiéramos querido hacer pero no podíamos.

¿Cuándo fue que te decidiste a hacer una primera caricatura de Fidel?
Yo hice un Fidel allá [Cuba]. Las primeras que hice fueron clandestinas, recuerdo que estando en el peiródico Palante, con otro caricaturista nos pusimos a hacer unas caricaturas inventando un periodiquito y por la paranoia que uno tiene siempre me dio por recoger las caricaturas que habíamos hecho sobre Fidel y dejamos otras, aunque no era una critica o burla fuerte y corrosiva.

Pero aún así temíais topar con problemas…
Eran cosas que habíamos hecho de broma en el periódico donde estábamos. A mí me dio por llevarme las de Fidel. Al año, después de un incidente medio raro, cuando ya había caído en desgracia con el editor, resultó que el hombre tenía guardados los papeles con las caricaturas que habíamos hecho. Yo me salvé porque me fui a trabajar a otro lado, pero a mi otro amigo le enseñó las caricaturas como diciéndole “mira lo que te tengo guardado”. El tipo o alguien se tomó el trabajo de recoger estas caricaturas, hacérselas llegar a él y las tenía ahí guardadas para lo que sea. Es un proceder que yo no creo que sea autóctono de Cuba, pero lo que pasa es que con el caso de Cuba, con la politización de las cosas y de un país que constantemente alardea de ofrecer todos los derechos habidos y por haber, que pasen esas cosas te das cuenta que es un síntoma del sistema.

De Fidel no vine a hacer caricaturas sobre y de Fidel hasta un tiempo de yo estar aquí [Miami]. Llegué en agosto del 2005 y tuve que asimilar toda una serie de cosas que me habían pasado. No solamente el viaje y caer en un ambiente nuevo. Tenía muchos esqueletos en el closet, cosas con las que estaba cargando, a las que me tuve que adaptar mentalmente. Recuerdo que una de las cosas que empecé a hacer cuando llegué, incluso antes de que me pusiera a dibujar la primera raya, fue revisar cosas en Internet sobre Cuba, la historia, el Che, Fidel, Estados Unidos, de los cubanos, de Miami. Me encontré muchas cosas que eran barrabasadas, bullshit a más no poder, pero también me encontré muchas cosas interesantes. Para que yo como dibujante pudiera darle cauce a todo eso tuve que asimilarlo y  adaptarme a cosas para las cuales no estaba preparado, porque uno reacciona emocionalmente.

Comprensible…
Desde el punto de vista intelectual uno tiene que reajustar lo que uno había mal aprendido y todo eso, a la par que tienes que estar trabajando, adaptándote, haciendo gestiones, tu vida personal la tienes que reajustar también… Cuando vine a dibujar las primeras cosas sobre Fidel fue cuando cayó enfermo. Dibujos con los cuales no estoy muy orgulloso que digamos.

¿Por qué decidiste representar Cuba en la figura de esa mujer que a menudo aparece apaleada en tus caricaturas?
La primera vez fue una cosa inconsciente porque la representación que se había hecho de Cuba era esta mujer voluptuosa y muy sana. Y evidentemente esa no esa la percepción que yo tengo de Cuba. Eso es una de las cosas que le pasa a alguna de la gente que emigra, cuando toma distancia. Hay gente que culpa la cuestión material del contraste de la diferencia. Cuando te pones a acumular información y te das cuenta de lo que podría haber llegado a ser Cuba si no hubiera pasado lo que ha pasado, para mí ése es el contraste más cruel. Esta Cuba que está toda flaquita, descuajaringada, muy mal, a lo mejor no es una critica o una burla o un llantén por Cuba solamente. Es como para decir: esto es lo que hay por culpa tuya, lo que hiciste…. Una cosa inevitable… ponerla como que es la mujer de Fidel, el macho que ha abusado de ella… Esa opción es un poco más elegante que ponerse a ejemplificar o señalar con el dedo a los cubanos como individuos porque, primero, uno debe ser siempre imparcial; segunda, me parece que eso es tan absolutamente subjetivo que cualquiera puede verse representado allí, y tercera porque me parece que es un ejercicio un pelín miserable poner en esa medida a los pueblos por determinadas cosas. Cuando empiezas a decir que cada pueblo tiene el gobernante que se merece, esa es una gaveta que más vale la pena no tocar. Por eso esa figura de Cuba representa en un momento al país, en otro momento la cubanidad, o la historia. No estoy seguro de cuánto eso a conectado con la gente, a veces no es nada más que un recurso gráfico.

¿Cómo gestionas el hecho de hacer reír sobre una dictadura de la que tú mismo eres víctima?
El arma más fuerte que tiene el humorismo gráfico es la primera palabra, el humorismo. Si haces reír tienes resuelto el 70 por ciento de tus problemas. A mí me parece que hacer reflexionar lo puedes lograr con muchas otras cosas. Si lo logras con una caricatura, felicidades. Cuando te ríes con algo es como que le estás quitando solemnidad y le estás poniendo el lado más humano del tema. Ahora, en el caso de una caricatura política la gente totalitaria, sea en el comunismo o en el capitalismo, la solemnidad es algo que ellos no se pueden darse el lujo de perder. A mí me han estado molestando, me han privado de cosas mucho tiempo, aunque no lo demostrara me sentía mal y esto es la venganza que yo tengo: demostrar lo ridículos que son. Siempre esa es la posición. Es la salida más humana cuando estás exponiendo ese tipo de cosas, porque ridiculizar el poder no es solamente por una perreta sino porque probablemente le haces un servicio a alguien que no sabe de qué va el asunto. Es una justificación para que uno pueda hacer humor por la gente que no lo puede hacer. Sobre todo en el caso de Cuba donde la cuestión del humor cae más dentro del choteo, más que en el humorismo como tal, porque al cubano no le gusta que se rían de él.


¿Cuál es tu ritmo de trabajo?
En la caricatura editorial, que no siempre es política, uno tiene que pasar mucho tiempo recibiendo información de todas partes y procesándola. En mi caso, empiezo a ver las noticias y voy anotando cosas y hay días que tengo siete o diez ideas y otros me tengo que romper la cabeza. Eso es un entrenamiento, te toma un tiempo. Las primeras caricaturas que eran para El Herald fueron relativamente fáciles porque eran sobre Cuba y para mí Cuba es una fuente inagotable de caricatura. Pero aprender a leer las noticias y leer noticias de diferentes fuentes, estilos y enfoques y tratar de sacar de ahí lo que es importante, eso requiere un tiempo.

¿Por qué Cuba es una fuente inagotable?
En Cuba siempre hay algo que está generando cuotas de absurdo todos los días. Si no es el gobierno, a través de sus funcionarios, lo hace el periodismo, si no lo hace el periodismo, lo hace la gente de la calle. Es como si estuvieran viviendo en otro planeta, otro mundo, es una cosa impensable.

Así que siempre hay motivos para burlarse de algo…
Completamente. Siempre hay algo de lo que uno se tiene que burlar. Nos cuesta mucho trabajo también. Hace seis años y pico que salí de Cuba y, si bien no me siento preparado para evaluar muchas de las cosas que se dicen en la calle o de la mentalidad de alguna gente o determinadas situaciones económicas o sociales, sí hay toda una serie de comportamientos, conceptos y tendencias que son, si no predecibles, como que se reafirman todos los días cada vez más y no me daba cuenta cuando estaba allá…

¿Qué efecto te gustaría que tus caricaturas tuvieran sobre el castrismo? 
Lo ideal seria que una caricatura política le diera algún tipo de información -por el enfoque, por el chiste, por la intención- a alguien que está como en el medio, que no está muy seguro, que tiene sus dudas sobre Fidel, Miami… Si eso le puede servir a alguien que tiene esa desinformación pues… si alguien se puede reír, si te ríes de Fidel eso es lo peor que le puede pasar a Fidel. Fidel merece que se rían de él, y hay gente que necesita reírse de Fidel y si eso es lo que logro… Lo de la venganza no es que lo haga conscientemente pero evidentemente, cuando usas información que recibiste y procesaste cuando estuviste allá, no puedes decir que eres neutral, neutral no soy, para nada.

¿Y qué le queda pendiente a Garrincha para hacernos reír?
A lo mejor lo he hecho inconscientemente, pero yo pienso que no he podido tratar en términos de caricatura editorial, desempolvar o desentrañar al cubano este que es idiota por desinformado o idiota por conveniencia. Primero porque sé que no lo voy a hacer de manera elegante, voy a ser muy cruel. Segundo, porque no hay manera de que cuando haces ese tipo de cosas puedas delimitar bien a qué cubano exactamente te estás refiriendo. Y ahí puede caer mucha gente que yo sé que no son malas personas pero… Es por la misma razón por la cual yo digo que, si no lo hago con los de allá, tampoco voy a criticar a los de aquí, que también tienen muchas cosas criticables. Retratar la idiotez nacional, eso es lo que tengo pendiente. No me faltan las ganas, quizás lo he hecho inconscientemente antes, una cosa más folclórica, pero hacerlo con toda la mala leche, con lo bien ubicado que creo que tengo el tema, es algo que yo creo que no podría hacer todavía.

** El sitio de Garrincha en Internet http://www.garrinchatoonz.com/

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