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La mujer y la serpiente

Por Geandy Pavón

El principal problema que representa una critica justa a Yoani Sánchez radica en el peligro inminente de entrar en la “lógica” de sus detractores. Una vez que se acepta una premisa falsa, caemos necesariamente en una “lógica del error”.

Esa “lógica del error” coincide en mucho con la versión de la dictadura, por lo que, a su vez, y paradójicamente, convierte a sus portadores en víctimas de su propio argumento, en serpientes que se muerden la cola. En otras palabras, la acusaciones fundamentales contra Yoani Sánchez giran en torno a que ésta es la portadora oficial de algo que se ha denominado como “raulismo light”, o a que su mensaje coincide demasiado con el del gobierno cubano: levantamiento del embargo, liberación de los 5 espías, etc. El problema es que ese argumento retorna a sí mismo envuelto en otra cáscara, ya que pudiera decirse también que esos que se hacen eco de tales observaciones coinciden con la dictadura en que: Yoani es financiada, que es una construcción de los medios, que es exagerado y sospechoso el cúmulo de premios que ha recibido en poco tiempo, que alguien paga sus tweets, sus traducciones, etc. De ambas partes se ha llegado a cuestionar incluso si en efecto la famosa bloguera estudió filología.

En su totalidad, el discurso de Sánchez no es nuevo, coincide en mucho con aquello que sus críticos en el exilio y parte de la disidencia interna creen y manifiestan, de manera que lo novedoso no es el contenido sino su forma y alcance. Quien se ha detenido sin prejuicios a escuchar lo que la bloguera plantea puede comprobar lo que digo, pero desgraciadamente somos una nación dada al ad ignorantiam, interpretamos y damos por hecho que llueve simplemente porque hay ruido en el tejado, sin tomarnos el trabajo de salir a la ventana. Los cubanos hemos sido como mónadas, unidades cerradas que reflejan las marcas del totalitarismo, pero que a su vez carecen de ventanas y, por tanto, no lo pueden comunicar. La nueva oposición en Cuba, de la cual forma parte Yoani Sánchez, trata justamente de romper ese maleficio, de expandir una verdad que hemos atesorado en la comodidad del dolor, pero que no hemos sabido compartir o explicar.

No olvidemos que esta vez no estamos frente a alguien que ha escapado del infierno y nos cuenta la experiencia, sino a alguien que salido de allí y aspira a retornar. Ese solo hecho debiera ser razón suficiente para, en el más leve desliz de generosidad, darle al menos el beneficio de la duda.

Los que vivimos en libertad, también deberíamos actuar como si fuéramos libres. Una libertad que no sirva solo de comodín para escapar a la responsabilidad de la lapidación pública, del juicio sin pruebas. Una libertad que nos devuelva la generosidad perdida, que nos prevenga contra esa “lógica del error” y que nos permita aceptar que esa libertad también puede tomar forma en una mujer imperfecta que pisa la cabeza de la serpiente.

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3 thoughts on “La mujer y la serpiente

  1. Rinaldo Miguel Nodarse Hernández dice:

    En ningún momento Yoani ha pedido la liberáción de los espías cubanos condenados por una justicia aplicada con todas las garantías. Dijo otras cosas. Quién quiera verificarlo que lo busque en youtube. Como utilizó un comentario irónico que no fue entendido ( sobre todo por los que no paran de machacarla y denigrarla) intentó una aclaración inmediata de sus palabras y del sentido que tenían. Después ha respondido a preguntas hechas sobre este tema en múltiples ocasiones. Todas ellas con meridiana claridad y en ningún momento pidiendo la liberación de los condenados. Otras versiones torticeras de lo que dice y hace, son divulgadas por todos los medios posibles, por los mismas personas que no dejan de calumniarla, juzgarla, condenarla, como si quisieran la muerte civil de esta mujer que a mi juicio sólo hace una cosa, utilizar su derecho a la libertad de opinión y expresión, a la libertad de movimientos, a la libertad de reunión, etc. También utiliza su derecho a equivocarse, a ignorar cosas, a pensar de forma diferente o singular, a no ser perfecta ni infalible. En definitiva, Yoani es un ser humano y por ello, sólo por ello, se merece el máximo respeto.

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